Tardes de oro

Mónica & Alberto

Las colinas sueñan con tardes doradas, sin sombra. Tardes sin despedida, donde la noche
es un espectro distante. Se escucha el viento en las llanuras, el tiempo parece errático.
En el horizonte, el astro los convierte en negras siluetas. Y cae. Todo queda quieto.
Y en ese momento exacto y efímero entre el día y la noche,
entienden porque la eternidad es cuestión de un momento.

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