Dosis de Inspiración


¿En qué nos inspiramos para tomar nuestras fotografías de boda?
¡En un millón de cosas! Pero hemos querido hacer un resumen relacionado con el cine y la fotografía. Dos pilares fundamentales para inspirarnos. Del cine nos interesan las historias que se han traducido bien a imágenes, que consiguen convencernos, atraernos, entretenernos y emocionarnos. Siempre nos fijamos en el uso de los diferentes planos, los encuadres, la posición de la cámara, el ritmo, los estilos, la estética, las iluminaciones, las paletas de color… porque todo estos elementos conforman nuestro lenguaje y si somos capaces de controlarlo nos servirá también para contar historias reales.

CINE

La fotografía de boda tiene relación con el lenguaje cinematográfico.
Queremos ser honestos con las fotografías e intentar plasmar coherentemente todos los momentos importantes ya que así se va a reflejar mejor la propia historia de ese día. Una celebración en imágenes también comparte el elemento secuencial del cine; cómo presentar las fotografías y ordenar las imágenes en un álbum es una narración en sí misma. También es importante segmentar el contenido, una fotografía pierde fuerza si junto a ella la acompañan otras parecidas de menor calidad, es lo que ocurre cuando una película que comienza a aburrir. Trataremos de seleccionar la foto ideal, al igual que el montador elige los planos y su orden.

Parejas que trascienden la pantalla
El magnetismo entre dos personalidades, una relación tan fuerte que nos hipnotiza. Hay casi tantas películas de amor como canciones, pero no todas son buenas. Al menos nosotros tenemos nuestras favoritas. Por otra parte, los parámetros estéticos no siempre van de la mano con la calidad de la historia, ya nos gustaría. Nosotros solemos fijarnos en aquello que define la personalidad de los personajes, su perfil, sus gestos, como se mueven, miran, ríen, actuan o piensan, también su forma de besar o abrazar… inabarcable.

Personalidad y Presencia
Hay rostros capaces de “llenar” la pantalla, de colmarla y de captar nuestra atención hasta el infito ¿Por qué nos pasa? El concepto de lo académicamente bello o estético no esta para nada definido. Además, como fotógrafos nos cansamos de repetir los mismos patrones que no llevan a ninguna parte. No hay una formula exacta para sacar una buena foto, cada pareja es un mundo, pero saldrá mejor si interactuamos con las emociones. Cuando estamos junto a la pareja en el día de su boda, buscamos algo auténtico por eso tratamos de plasmar su personalidad. Intervenimos lo justo, sin abrumar. Es así como nacen las buenas imágenes, en un momento aislado, imprevisible, de un día lleno de emociones. Esas fotos son aquellas que nos gustan tomar, en las que os mostráis tal y como sois. En el cine pasa exactamente lo mismo, cuando las parejas se muestran más auténticas nos seducen más, resultan más memorables. Esto ocurre en Luna Nueva de Howard Hawks o El Apartamento de Billy Wilder, siempre con el sentido del humor por bandera. Es cierto que en las bodas hay también un guión, pero en definitiva se trata de improvisar.

Fotografías / Fotogramas:
Orden de izquierda hacía abajo: À Bout de Souffle de Jean-Luc Godard, Persona de Igmar Bergman, In the Mood for Love de Wong Kar-wai, Cannabis de Pierre Koralnik, L’eclisse de Michelangelo Antonioni, Hiroshima Mon Amour de Alain Resnais.

FOTOGRAFÍA


El Estilo I
Stanley Kubrick hacía unas fotografías muy personales y para nosotros es un referente. Comenzó haciendo fotografías en el instituto e intervenía en las tomas al igual que lo hacía en el cine, es decir, organizaba el plano, situaba en escena a los sujetos, cuidaba la iluminación… pero las fotografías parecían todas improvisadas, naturales, sin pose alguna, una buena selección de ellas pueden verse en el libro Drama and Shadows. Cuando se ojea el libro tienes la sensación de que a Kubrick le fascina plasmar historias en imágenes y los protagonistas que aparecen en ellas también quieren hacerlo. Hay un discurso en común, una intención, la cámara expresa, crea y participa. Ahora… ¿Dónde nos colocamos?

Fotografía: Stanley Kubrick – Drama and Shadows

El Estilo II
En la actualidad, un fotografo de boda debe inspirarse de todas las corrientes de fotografía, desde la artística a la documental. Siempre se pueden extraer recursos que nos inspiran en todas las especializaciones. Si hicieramos un mix con la selección que os mostramos a continuación tendríamos las tomas de una boda perfecta. ¿Por qué estas imágenes? Pensamos que sirven para resumir la forma de ver nuestro trabajo, nos identificamos al cien por cien con cada una de ellas.


Fotografías:
Orden de izquierda hacía abajo:

Helmut Newton – David Lynch con Isabella Rosellini. Una imagen icónica dónde sobran las palabras, la relación entre el director y la actriz. La importancia de los detalles, esa mano en el cuello más que amenazadora resulta tierna, incluso romántica, porque en el oscuro mundo lyncheano, siempre hay un lugar para la fragilidad y la pasión. El ojo de Helmut Newton lo testifica.
Jerry Schatzberg – Retrato de Edie Sedgwick. Antes de que el encumbrado Terry Richardson fuera un icono de la fotografía casual y gamberra, siempre interesado en mostrar el perfil más desenfadado de famosos y modelos, Jerry Schatzberg ya tomaba este tipo de retratos. Además éste tenía más profundidad, lograba retratar psicologicamente a los protagonistas. Pionero del minimalismo y preocupado por captar el gesto definitivo en el retrato, su trabajo nos fascina. En las bodas también se dan estos momentos de locura ¿verdad?
Richard-Misrach – Paisajes Nuestro fotografo paisajista preferido. ¿Por qué? Por los colores de sus imágenes, la nostalgia que se percibe, la estructura, la unidad de sus series, por su capacidad de encontrar el encuadre perfecto, por la limpieza, el sentido de orden… y sobre todo por hacernos ver que si en una imagen no aparecen directamente personas podemos emocionarnos del mismo modo.
Lilo Raymond Esta fotógrafa alemana tomaba las imágenes en clave alta que hoy en día son tendencia. Descentradas y decorativas. Pionera de las publicaciones lifestyle contemporáneas, de tendencia limpia y luminosa, en su producción ya encontramos unas imágenes bellísimas y mínimas. Un bodegón puede ser bello, gracias al dominio de la luz y la disposición de elementos. A nosotros nos inspira, sobre todo para tomar imágenes de editoriales, decoración y preparativos.
Arthur Leipzig Fotoperiodista americano de estilo elegante y documental, sus fotografías reflejan la sociedad neoyorquina de los años cuarenta y cincuenta. Su colección es muy potente, recoge a la perfección el estilo de vida americano. Se preocupa por el encuadre, es paciente y no descuida el factor estético. Llama la atención la naturalidad de las mismas.
Alfred Cheney Johnston Maestro de retratistas de estudio, famoso por su trabajo con la Ziegfeld Girls entre bambalinas que nos fascina y nos parece modernísimo. Mujeres con una actitud fuerte, bellísimas. Pionero en un erotismo más intelectual que físico, dónde los estilismos y la iluminación estaban cuidados al detalle.

El Estilo III
Encontrar un estilo no es un proceso del todo consciente. A nosotros nos gusta la limpieza, es decir, que la figura se distinga del fondo. Nos alegra la vista el minimalismo, nos gustan las tonalidades reducidas, los colores terciarios, la geometría y las líneas de composición. Nos obsesiona el color de piel perfecto, el sentido de las miradas, la orientación de la figura, trabajar la luz como estado de ánimo, el equilibrio de pesos visuales. Nos llama la atención como los lugares, objetos y animales se asocian perfectamente con las personas retratadas. Siempre nos resulta imprescindible una dosis de improvisación, es recomendable tener la actitud de un niño delante y detrás de la cámara. Analizar, descubrir y sentir. La fotografía para nosotros resulta muy estimulante, es como un juego, como un deporte, descubriendo las reglas es como nos divertimos.


Fotografías: August Sander y Martine Franck